The reality of the democratic clause

Published: 05 December 2010

La ayuda al desarrollo siempre va ligada con una condicionalidad democrática que la Unión Europea pide a los terceros países si quieren ser beneficiarios de sus ayudas económicas o de sus tratos preferenciales relaciones con el comercio y las exportaciones.

Desde principios de los años 90, los países europeos han requerido unas condiciones mínimas relacionadas con el respeto de los derechos humanos, el sistema democrático y el Estado de derecho. Unos valores que, nadie va a negarlo, son muy ‘europeos’. Esta condicionalidad, también llamada, ‘cláusula democrática’, implica un bloqueo instantáneo de las preferencias comerciales a los terceros países que no cumplan ni respeten esta cláusula, y a veces, unas sanciones económicas. A menudo, quienes acaban sufriendo las consecuencias de estos bloqueos o sanciones económicas son los civiles, aunque la culpa sobretodo recae en los gobernantes y los sistemas corruptos.

Roeland Scholtabers, agente de medios y comunicación de CIDSE (ONG que trabaja con diferentes asociaciones internacionales dedicadas al desarrollo), advirtió del riesgo de cortar las ayudas a los países en vías de desarrollo, que muchas veces dependen de la ayuda proveniente de la Unión Europea para garantizar los servicios básicos de sus ciudadanos, como en el sector sanitario y educativo.

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